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Marian Wright Edelman's La Columna Child Watch®: "No olvidemos a las familias trabajadores afectadas por la crisis de las hipotecas subprime"

Release Date: March 28, 2008

El bajón económico que ha sacudido el país en los últimos meses se atribuye en parte a la crisis de hipotecas de alto riesgo conocidas como subprime. Su impacto sobre las casas de inversión con valores e inversiones en hipotecas subprime ha sido devastador. Se han perdido muchos miles de millones de dólares debido a esta crisis y la suma sigue aumentando. Es un asunto muy serio.

Sin lugar a duda, una crisis de tal magnitud requiere remedios en proporción a su importancia. Actualmente, el Congreso, la Casa Blanca y la Reserva Federal luchan con posibles salidas a la crisis que refuercen las principales instituciones financieras. Desafortunadamente, tal parece que muchas de estas soluciones no beneficiarían a las cientos de miles de familias trabajadoras que se enfrentan a una ejecución hipotecaria (foreclosure, proceso legal en que se pierde la casa). Estas familias obtuvieron hipotecas inseguras con la esperanza de realizar el sueño americano y acumular un poco de riqueza. Muchas son familias afro americanas o hispanas que lograron comprar su primera casa. Se calcula que este año habrá 2 millones de casos de incumplimiento de pago de hipoteca, un aumento de 893.000 con respecto al 2006. Es aterrador pensar en cuántos niños se echarán de sus hogares a consecuencia de esta crisis.

Nuestros dirigentes nacionales tienen que encontrar la forma de auxiliar a las familias trabajadoras que realmente necesitan ayuda. Hay que rechazar la insensible opinión de que se debe hacer muy poco para socorrer a los individuos afectados por la crisis hipotecaria ya que obtuvieron préstamos por su propia voluntad. Este punto de vista no refleja toda la verdad ni es justo. Muchos de los afectados fueron víctimas de normas para hacer préstamos rapaces y poco rigurosas en una industria que mayormente se desempeña libre de reglamentación.

Del 2003 al 2006, la proporción de todas las hipotecas nuevas con condiciones subprime aumentó de un 8 por ciento al 28 por ciento, según el Center for Responsible Learning. Una parte desproporcionada de los prestatarios subprime pertenecen a grupos minoritarios. De acuerdo a un cálculo, en el 2005, el 50 por ciento de todas las hipotecas nuevas otorgadas a prestatarios afro americanos y el 40 por ciento de aquéllas obtenidas por prestatarios hispanos eran préstamos subprime.

El crecimiento de tales hipotecas y las inadecuadas normas para el otorgamiento de préstamos (por ejemplo el incremento de préstamos a familias sin suficiente ingreso en el momento de obtenerlos) en combinación con el debilitamiento de la economía norteamericana y la caída de los precios de casas: todo esto ya ha dado lugar a un auge de morosidades (fallas para pagar la deuda en el plazo acordado) y de ejecuciones hipotecarias. Las cosas se pondrán peor cuando los préstamos subprime hechos en 2006 y 2007 se restablezcan, tal como está previsto, con tasas de interés bastante más altas en el 2008 y el 2009. El auge de ejecuciones hipotecarias ha causado estragos entre las familias afectadas y ha asolado comunidades, disminuyendo aún más el valor de propiedades y dejando algunas comunidades marcadas de casas abandonadas.

Aunque están pendientes en el Congreso varias iniciativas legislativas para abordar la crisis, hasta el momento el gobierno federal ha hecho muy poco para auxiliar a las familias afectadas de bajo y mediano ingreso. Mientras el gobierno tantea rescates y arreglos [para las empresas], no debe olvidar a la familia trabajadora común. Después de todo, en los años 80, el gobierno gastó cientos de miles de millones de dólares para rescatar las asociaciones de ahorro y préstamo cuya mala administración había dado lugar a una crisis financiera nacional. Las familias que trabajan duro y cumplen con la ley afectadas por la crisis subprime no merecen menos que aquéllos. No deben perder sus casas y caer en la ruina sin tener a donde ir. No es justo.

Para más información sobre el Fondo Para La Defensa de los Niños. Viste www.childrensdefense.org.