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Marian Wright Edelman's La Columna Child Watch®: "La lucha por el futuro de nuestros hijos en el frente cultural"

Release Date: October 26, 2007

Al compararse con hoy día, muchos de los mensajes que recibían nuestros hijos e hijas en la cultural popular de los años 60 y 70 eran positivos o por lo menos no tan dañinos como los de la actualidad. Desafortunadamente, durante los últimos 20 a 25 años, muchos de nuestros jóvenes se han visto arrinconados en un oscuro callejón cultural sin salida en que se celebran la violencia, el hedonismo, la misoginia y el materialismo. Los raperos que crean este tipo de música pretenden hacer atractiva una vida de violencia plagada de armas de fuego, la venta de drogas, joyas ostentosas, coches de lujo y harenes de hembras frívolas usadas como objetos sexuales. Me niego a creer que la presencia constante de estas imágenes no les hace daño alguno a los niños. ¿Qué mensaje se le está dando a nuestros hijos cuando se glorifican a los chulos y se usa expresiones tales como “enchular” un coche [en el argot callejero del inglés urbano] por decir que se le está haciendo mejoras?

¿Cómo hemos llegado a este punto de dominación de imágenes negativas en nuestra sociedad? Hay muchas explicaciones. Una es que estamos cosechando el amargo fruto de una semilla sembrada hace unas dos décadas bajo la administración de Reagan. En aquel entonces se ensanchó el portón de la Cuna a la Cárcel al establecerse la política de la “cero tolerancia” o “la mano dura contra el crimen”. Ésta incluía largas condenas obligatorias a prisión hasta por delitos no violentos por la infracción a la ley de las drogas. Sin importar cuán malos eran antes de ingresar en la cárcel, los jóvenes condenados se volvieron más malos en prisión.

Con poco conocimiento de cómo tener éxito en el mundo fuera de la cárcel y aún menos apoyo de la comunidad, muchos de los ex-presidarios brutalizados regresaron a nuestras comunidades con todo lo que se habían convertido. Con el tiempo, se llegó a un momento crítico en que los modelos ejemplares negativos empezaron a legar un nuevo tipo de comportamiento antisocial a la próxima generación. Así, en lugar de transmitir valores tales como ser trabajador, la responsabilidad personal, la excelencia académica, la cortesía y la colaboración, les enseñaron a los jóvenes a abandonar la escuela, que el crimen trae beneficios y que otros tenían la culpa por su falta de éxito. La experiencia de la cárcel se ha colado en demasiado de la cultura juvenil y el rap que escuchan los niños y jóvenes.

Si nuestros jóvenes van a llegar a ser ciudadanos productivos y decentes, cumplidores de la ley, padres estables y responsables y personas valiosas en la comunidad y el país, tenemos que competir con y superar los miles de mensajes que comunican todo lo contrario. Tenemos que esforzarnos por derrocar los narcotraficantes que sirven de modelos ejemplares. Y tenemos que ayudarles a los niños a que vean más allá de las otras profesiones altamente visibles como las de raperos estrellas o el atleta profesional y a que se den cuenta de que son muchos mayores las posibilidades de que prosperen en una carrera tal como la medicina, el derecho, la farmacología, el periodismo, la ingeniería o programación de software que las de hacerse un miembro del equipo de baloncesto de los New York Knicks o ganarse millones de dólares como artista de hip hop.

Tenemos que seguir lo que nuestros niños están viendo en la televisión, ofrecerles modeles ejemplares positivos, elogiar sus logros, tales como sacar una “A” en un examen de matemáticas, hacerse voluntarios como tutores de estudiantes más jóvenes o esforzarse por dominar una pieza musical complicada en el piano. Y siempre debemos tener presente los ejemplos que les damos del comportamiento que esperamos que ellos sigan.