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Marian Wright Edelman's La Columna Child Watch®: "Haciendo cumplir la ley de inmigración: redada contra los sueños de los niños"

Release Date: August 22, 2008

El 12 de mayo del 2008, los maestros de Postville, Iowa interrumpieron sus clases, llamaron a sus estudiantes hispanos y los dirigieron a la oficina del director de la escuela. Normalmente, tal acción significaría que iban a ser castigados por violar alguna regla. Pero estos niños no habían hecho nada malo. En la oficina del director, se les informó que uno de sus padres, y en algunos casos ambos, no llegarían a su hogar esa tarde porque habían sido detenidos por agentes de la policía federal.

Ese mismo día, horas antes, en este pueblo de unas 3.000 almas, cientos de efectivos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) con cascos, vestido de campaña y fusiles de asalto sorprendieron la planta de Agriprocessors, una fábrica de elaboración de carnes kosher. Con precisión militar, encadenaron y sacaron del matadero en fila a casi 400 de los trabajadores inmigrantes presuntamente indocumentados de la fábrica, metiéndolos en autobuses y camiones como si fueran ganado. En una de las mayores redadas en la historia de nuestro país, los reunidos fueron llevados a centros de detención a millas de distancia.

La redada no sólo tuvo un efecto económico devastador para el pueblo sino que dejó a cientos de niños preguntándose cuándo volverían a ver a sus padres, y aún si iban a volver a verlos. La redada en Postville fue sólo una de una serie de operaciones de ICE en busca de inmigrantes indocumentados. Según un informe del Nacional Council of La Raza y el Urban Institute, “Paying the Price: The Impact of Immigration Raids on America's Children”, hay cinco millones de niños en Estados Unidos con por lo menos un padre indocumentado. El aumento en las redadas de ICE los han puesto en mayor riesgo de separarse de sus padres, de angustia mental y de apuros económicos.

Las redadas han alterado las vidas de familias y separado a miles de hijos y padres. La mayoría de estos niños son ciudadanos americanos integrados en sus escuelas y comunidades en el único país que han conocido. Después de la detención o desaparición de sus padres han sufrido intimidación psicológica y problemas de salud mental tales como el sentirse abandonados, trastorno de ansiedad por separación, depresión y trastorno por estrés postraumático.

“Paying the Price” informa que las redadas afectan a niños que “dependen emocional y económicamente y para su desarrollo del cuidado, amparo e ingreso de sus padres.” Cuando queda detenido el sostén primario de la familia, los niños y los demás miembros de la familia que quedan solos se ven enfrentados a apuros económicos serios e inmediatos. La mayoría de los niños afectados tienen menos de 10 años y muchos son bebés, niños pequeños o niños preescolares. Sus necesidades inmediatas son la alimentación, fórmula para bebés, pañales, ropa y otras necesidades básicas.

Uno de los grandes desafíos para las comunidades en que se llevan a cabo las redadas es asegurar que ningún niño se quede atrás en las escuelas, le falte un adulto en el hogar que vele por él o ella o termine en el sistema de crianza temporal. Algunos niños han quedado bajo el cuidado de jóvenes o de niñeras por semanas y hasta meses enteros.

Se han aumentado vertiginosamente las gestiones para acusar, condenar y deportar a trabajadores indocumentados. En el 2006, agentes del ICE escogieron el 12 de diciembre, el Día de la Virgen de Guadalupe, un importante día feriado religioso para la comunidad mexicana, para lanzar redadas simultáneas por seis estados en las fábricas de elaboración de carnes de Swift & Company. En esa fecha, los agentes de ICE detuvieron a casi 1.300 empleados de Swift. ICE no sólo se dedica a las redadas en gran escala sino que además está ampliando operativos a domicilio para detener inmigrantes con órdenes de deportación. Cuando un efectivo de ICE llama a la puerta puede iniciarse una pesadilla para miles de niños.

Se formulan cargos contra los trabajadores indocumentados como si fueran verdaderos criminales y los amenazan con largas condenas por haber usado números de seguro social falsos. Teniendo mínimo acceso a abogados asignados por la corte, muchos de ellos renuncian a sus derechos sin entender la seriedad de los cargos en su contra. Los fiscales federales logran hacerlos declararse culpables en menos de dos semanas en un procedimiento que podría quitarles la oportunidad de recibir ayuda en el futuro y que impone a la vez fallos penales y encarcelamiento inmediato, dejando a la familia en la pobreza y dándole nuevo sentido al concepto de una condena injusta.

Estoy de acuerdo con muchas de las recomendaciones del informe “Paying the Price”. El Congreso debe supervisar toda gestión de aplicación de la ley de inmigración con miras a salvaguardar la seguridad de los niños cuando haya redadas en el trabajo y semejantes operativos. ICE debe asumir que siempre habrá niños afectados (y por lo general niños pequeños) al detenerse adultos en su lugar de trabajo y debe tener una política coherente en cuanto el procedimiento para poner en libertad a los padres. Deben haber y proveerse a los niños servicios sociales y ayuda económica hasta que se resuelvan los casos de los padres y se liberen, un proceso que a menudo se extiende por muchos meses. Además podría ser necesario proporcionar consultoría psicológica a largo plazo a niños y padres para atenuar los efectos psicológicos.

Los niños son quienes sufren el mayor daño por las redadas de ICE. Si nuestro país va a pretender ser humanitario, los niños por lo menos merecen seguridad y cuidado cuando se detienen a sus padres.

Para más información sobre el Fondo para la Defensa de los Niños, visite www.childrensdefense.org.