About Us

About Us image of kids

Marian Wright Edelman's La Columna Child Watch®: "El sexto hijo de Norteamérica"

Release Date: December 12, 2008

Los cristianos están haciendo sus preparativos para celebrar el nacimiento del más famoso bebé pobre de la historia. Imagínate a Dios contemplando nuestra familia, tan rica, bendecida con seis hijos. Cinco de ellos gozan de buena alimentación y cuartos cómodos y bien calientes en que dormir. Una es la excepción. A menudo, ella pasa hambre y sufre de frío. Algunas noches tiene que dormir en la calle o en un refugio municipal o hasta ser rescatada de una familia negligente y colocada en un hogar de crianza provisional o con gente extraña en un centro de acogida de adolescentes.

Imagínate que esta familia adinerada le da comida nutritiva a cinco de sus hijos tres veces al día y además meriendas para abastecer sus fuerzas sin límites; mas el sexto se va de la mesa de comedor para la escuela con hambre, tomando sólo una o dos comidas al día y faltándole el postre de que disfrutan los demás niños.

Imagínate a esta familia muy pudiente asegurándose de que a cinco de sus hijos les pongan todas las vacunas, que se hagan chequeos médicos con regularidad, antes de enfermarse, y que tengan acceso inmediato a cuidado médico cuando se enferman. Sin embargo, la familia ignora a la sexta, que sufre de infecciones respiratorias crónicas y fuertes dolores de muelas que a veces, por falta de un médico o dentista, pueden conllevar una condición que resulta en un absceso o hasta la muerte.

Imagínate que esta familia manda a cinco de sus hijos a excitantes programas preescolares de calidad y asegura que ellos reciban clases de música y de natación después de la escuela, pero manda al sexto niño a un centro de cuidado infantil que no es seguro y que tiene cuidadores sin capacitación encargados de demasiados niños; o que lo dejen con un pariente o vecino o hermano mayor o simplemente solo.

Imagínate a esta familia mandando a algunos de sus hijos a escuelas de alta calidad en vecindarios seguros, escuelas con suficientes libros y computadoras y laboratorios y equipo científico y profesores muy bien preparados, pero a la sexta niña la manda a una escuela cuya planta se desmorona, con techos que se descascaran y salpicados de goteras, con plomo en la pintura y contaminación de asbesto, con textos que son demasiado viejos, además de no haber insuficientes, y con maestros sin formación en las materias que enseñan y con pocas expectativas de que todos los niños tengan la capacidad de aprender, especialmente la sexta niña.

Imagínate que la mayoría de los hijos de la familia se emocionan con el aprendizaje y esperan graduarse de la escuela secundaria, asistir a la universidad y conseguir un buen trabajo, pero el sexto se queda cada vez más atrás del nivel de su grado. No sabe leer bien, quiere darse de baja en la escuela y lo suspenden y expulsan de la escuela a una edad cada vez menor porque nadie le ha enseñado a leer y calcular. Y nadie ha diagnosticado su trastorno por déficit de atención o ha atendido sus problemas de salud física y mental ni le ha ayudado a mantenerse al nivel de sus compañeros.

Ésta es, en la actualidad, nuestra familia norteamericana, en que uno de cada seis niños (13 millones) vive en la pobreza en el país más rico del mundo y más del 40 por ciento vive en la pobreza extrema. No es una familia estable, ni saludable, ni económicamente sensata, ni justa. Cada año que permitimos que 13 millones de niños vivan en la pobreza nos cuesta 500 mil millones de dólares por la pérdida de productividad, el crimen y los costos médicos.

Mientras nuestros dirigentes políticos consideran las opciones del país durante los próximos 60 días, que se acuerden de los millones de niños que viven en la pobreza y la pobreza extrema y sin seguro médico y que pongan las necesidades de estos niños en primer plano y no en el último. De ello depende nuestro porvenir económico, al igual que el alma de nuestra nación.