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Marian Wright Edelman's La Columna Child Watch®: "El creciente problema de la excesiva vigilancia policial en nuestras escuelas"

Release Date: February 27, 2009

Imagínese ser un niño de cuatro años y ser esposado porque junto a otro amiguito en la clase preescolar se niegan a tomar la siesta. O tener cinco años, ser esposado, sacado de la escuela en una ambulancia y llevado a la sala psiquiátrica de un hospital por el mero hecho de tener una rabieta en la clase de Kindergarten. Tales situaciones pueden parecer exageradas, pero ambos casos tuvieron lugar en la realidad y le llamaron la atención a los medios noticiosos locales cuando les pasaron a unos niños en escuelas públicas en la ciudad de Nueva York. La excesiva vigilancia policial en las escuelas públicas, no sólo en Nueva York sino en todo el país, es una amenaza más para los niños de nuestra nación que corren el peligro de ser atrapados en el camino hacia la cárcel.

En Nueva York, la expansión de la presencia policial se hizo muy evidente por primera vez hace unos diez años cuando el Departamento de Policía (NYPD, por sus siglas en inglés) asumió la responsabilidad de la seguridad de las escuelas que anteriormente correspondía la Junta de Educación. Para principios del año escolar del 2005-06, el NYPD empleaba a 4.625 Agentes de Seguridad Escolar en las escuelas de la ciudad de Nueva York, una cifra mayor a la de las fuerzas policíacas de las ciudades de Washington, DC, Detroit, Boston o Las Vegas, según el informe del New York Civil Liberties Union (NYCLU), Criminalizing the Classroom: The Over-Policing of New York City Public Schools (La penalización del aula: la excesiva vigilancia policial en las esuelas públicas de la ciudad de Nueva York). Además de aumentar el número de estos agentes de seguridad escolar, que no portan armas pero sí tienen la facultad de arresto, la ciudad lanzó la campaña del Impact Schools Initiative, bajo la cual se han desplegado agentes armados de la policía en las esuelas “más peligrosas”. Siguiendo el modelo del programa Operation Impact del NYPD para combatir los delitos callejeros, esta iniciativa tiene el propósito de llenar estas escuelas de policías armados y cámaras de vigilancia. En los últimos cinco años, se han declarado “impact schools” a un total de 28 escuelas.

Desde que el NYPD asumió la responsabilidad de la seguridad en las escuelas públicas, muchos estudiantes y maestros han dicho que sus escuelas parecen más bien cárceles que lugares de aprendizaje. En cierto modo, la impresión de que demasiadas escuelas se han convertido en prisiones es muy real. Los estudiantes aprenden que muchos asuntos disciplinarios en la escuela, incluso aquéllos incidentes que llevaban a uno a la oficina del principal, ahora pueden acabar en una detención.

Respondiendo a los excesos de la vigilancia policial en las escuelas de la ciudad de Nueva York, la NYCLU ha convocado la Student Safety Coalition (Coalición para la Seguridad del Estudiante) con el fin de tratar el fenómeno de “la vía de la escuela a la cárcel” en esa ciudad y promover soluciones. El Fondo para la Defensa de los Niños en Nueva York es un miembro activo de la coalición y está trabajando con otras entidades para fomentar enfoques positivos a la cuestión de la seguridad y disciplina en las escuelas.  Además estamos colaborando con la NYCLU y una agrupación de otros organismos en la gestión del School to Prison Pípeline Mapping for Action Project, cuya meta es identificar políticas actuales que conducen a que los niños abandonen la escuela y acaben en los sistemas de justicia juvenil y de justicia penal para adultos para que entonces se puedan hacer cambios que acaben con estas políticas. Las escuelas en situación de riesgo en Nueva York y por todo el país merecen que se llenen de recursos y apoyo en vez de agentes de la policía. Y los estudiantes en esas escuelas deben ser aplaudidos y animados por mantenerse en la escuela y querer aprender en lugar de hacerse sentir como si fueran criminales por el mero hecho de ir a la escuela. Es hora de tratar a los niños, especialmente a los de tierna edad, como niños y no como criminales.