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Marian Wright Edelman's La Columna Child Watch®: "Día Nacional de Acción Social por el Cuidado Médico"

Release Date: July 11, 2008

En la actualidad, hay 9.4 millones de niños sin seguro médico en Estados Unidos, que representan uno de cada ocho niños, y hay millones más con cobertura incompleta. Sin embargo, no hay suficientes adultos poniendo de su parte para cambiar esta situación. Así que con miras a dar a conocer el problema, el mes pasado por todo el país miles de niños inscritos en el Programa de las Escuelas por la Libertad (Freedom Schools®) del Fondo para la Defensa de los Niños participaron en el Día Nacional de Acción Social. Luciendo camisetas llenas de colorido marcharon portando carteles que proclamaban, “No es suficiente sólo uno de cada ocho niños,” “Cobertura médica para todos los niños” y “Los niños no pueden esperar.” Otros mandaron cartas e hicieron llamadas telefónicas a congresistas exigiendo que se asegurara sin más falta la cobertura médica general de cuidados de salud física y salud mental a todos los niños de Estados Unidos. Además solicitaron que sus delegaciones congresionales respaldaran el All Healthy Children Act (S. 1564/H.R. 1688), proyecto de ley para ampliar la cobertura médica a todo niño y a toda mujer embarazada.

La razón por la cual hay millones de niños sin seguro médico no es la falta de cariño de los padres. Sencillamente hay muchas familias trabajadoras que no pueden pagar por un seguro de salud privado para sus hijos. El alza del costo de seguro médico privado sobrepasa dramáticamente el aumento en los salarios. Desde el 2001, el costo de las primas de seguro médico ha aumentado a un ritmo cuatro veces más acelerado que los salarios de los trabajadores. Aún cuando el empleador ofrece seguro médico y el empleado tiene derecho a ello, su familia puede que no disponga de los medios para costear la parte que le corresponde de la prima anual, que promedia más de $12.000.

Además, Medicaid y el Programa Estatal de Seguros de Salud para Niños (SCHIP, por sus siglas en inglés), los programas federales que sirven como recursos de seguridad para las familias que no pueden pagar por la cobertura médica de sus hijos, no proveen lo suficiente. Los programas de cobertura médica para niños de familias de bajo ingreso varían radicalmente, con diferentes criterios de elegibilidad, asignación de costos y beneficios en cada uno de los 50 estados y el Distrito de Columbia. Esta “lotería según la geografía” determina si un niño goza de cobertura médica, cuáles beneficios recibe y cuáles tratamientos tiene a su alcance por reglamentación y económicamente. Muchos de los adolescentes ignorados y sin seguro médico cumplen los requisitos pero no están inscritos en programas federales de seguro de salud, mayormente por obstáculos burocráticos intimidantes, por lo general debido al arduo proceso que requiere llenar complicados formularios de solicitud. No es raro que los padres de un hijo que sufre de una enfermedad crónica pasen meses tratando de manejar los trámites del sistema. Algunos abandonan el intento sin haber logrado el éxito.

El Fondo para la Defensa de los Niños cree que es injusto e incorrecto que en el país más rico del mundo haya ni siquiera un niño que carezca de cuidado médico cuando lo necesite. Creemos en la cobertura médica para todo niño y niña sin importar su estado de inmigración, y el All Healthy Children Act no requiere documentación de condición inmigratoria. Nuestro país reconoce que todos los niños tienen derecho a una educación pública sin importar su condición inmigratoria. Asimismo creemos que el cuidado médico en Estados Unidos debe ser un derecho fundamental.

Los niños a veces pueden tomar la delantera para reparar una terrible injusticia, tal como se vio en la campaña por abolir la segregación en Birmingham, Alabama en 1963. Al faltar suficientes adultos que aboguen por los niños sin seguro médico, levantaron sus voces juveniles aquellos niños que participaron el pasado 11 de julio en el Día Nacional de Acción Social de las Escuelas por la Libertad del CDF (Fondo para la Defensa de los Niños, por sus siglas en inglés). Les instaron a nuestros políticos a que aceptaran su obligación moral de proveerles cobertura médica a todos los niños en Estados Unidos. Ahora nos toca a nosotros, los adultos, unirnos a ellos.