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Marian Wright Edelman's La Columna Child Watch®: "Del patio de la escuela al patio de la cárcel"

Release Date: November 2, 2007

En muchas comunidades económicamente acomodadas de Estados Unidos, los padres, siguiendo una tradición de la familia de generación a generación, matriculan a sus hijos de antemano, de hecho al nacer, en escuelas preescolares selectas con la esperanza de facilitarles el camino hacia las universidades de primera categoría. En cambio, millones de niños negros e hispanos de familias indigentes con pocas o ninguna opción de ingresar en escuelas infantiles estimulantes nunca llegan a tomar el camino hacia la universidad. Con múltiples desventajas en su contra (bajo peso, madres solteras pobres, padres ausentes y posiblemente el abuso de substancias), muchos empiezan la vida ya encarrilados hacia la cárcel.

Las experiencias de un niño al iniciarse su vida son el fundamento de su preparación para la escuela. Los adolescentes de las comunidades más pobres que carecen de un hogar estable, cuidado infantil de calidad y estímulos en sus primeros años de vida empiezan en el kinder ya con desventaja. Al ingresar en el primer grado, es probable que sea en una escuela con pocos recursos, demasiados alumnos, sin personal suficiente y de bajo rendimiento. Las escuelas de los barrios céntricos pobres tienen el mayor número de maestros con poca experiencia o sin títulos universitarios en la materia que enseñan. El número de maestros afro americanos e hispanos en las escuelas públicas ha disminuido de forma impresionante en las últimas tres décadas. Por lo consiguiente, demasiadas escuelas tienden a tener maestros y administradores que esperan poco en cuanto el rendimiento de los alumnos de familias marginadas y califican a esos niños de “brutos” o “malos”.

Actualmente, el 88 por ciento de los niños negros y el 85 por ciento de los niños latinos en el cuarto grado no leen a su nivel escolar. Es en esta etapa que los adolescentes minoritarios con insuficiente preparación preescolar empiezan a quedarse atrás.

Los estudiantes que abandonan la escuela secundaria tienen una probabilidad tres veces mayor de terminar en la cárcel que los que se gradúan. Pero no sólo los que no llegan a graduarse se encaminan a la cárcel. Muchas escuelas intermedias y secundarias tienen policías a tiempo completo con el poder de detener a adolescentes en la escuela por un sinnúmero de infracciones tales como alteración del orden, causar daño y pelearse, violaciones que pocos años atrás se atendían en la familia, la escuela o instituciones comunitarias. Y hoy día se llevan esposados al cuartel de la policía niños hasta de cinco o seis años. Pienso que nosotros, los adultos, hemos perdido el sentido común y el sentido liso y llano de la bondad.

Podemos tomar ciertas medidas. El Congreso y los estados tienen que proveer los fondos completos para Head Start, Early Head Start y otros programas de cuidado infantil y preescolares que sirven a los niños de tres a cinco años de edad más necesitados y que prestan servicios completos educacionales, sociales, de salud y de alimentación. Las escuelas deben seguir el Programa de Desarrollo de Escuelas (School Development Program) del Profesor James Comer de la Universidad de Yale concebido para ayudarles a los niños a aprender primero atendiendo su desarrollo individual. Las comunidades pueden patrocinar una Escuela por la Libertad/Freedom Schools®, un programa de empoderamiento o potenciación de calidad en las horas pos escolares y en el verano que le infunde al niño el amor por el aprendizaje y lo asocia con cariñosos mentores-maestros de edad universitaria. Y todos debemos animar a los niños en nuestras vidas y celebrar sus logros en la escuela. Por último, aquellos educadores que no quieran y respeten a los adolescentes cuya preparación en la vida se confía a ellos deben buscarse otro oficio.